lunes, 27 de marzo de 2006

La ambición personal

Estuve este fin de semana leyendo varios articulos acerca de este controvertido tema de la ambición. Controvertido pues si una persona la tiene en exceso pareciera que es malo y si otra no la tiene es considerado poco menos que una persona inutil.
Como me gustan los comentarios cortos aqui va un poco de la reseña del libro "La curva de la ambición"
LA CURVA DE LA AMBICIÓN
La ambición es la raíz del progreso humano Las personas tienen sentimientos encontrados con respecto a la ambición. La vemos como peligrosa pero esencial. Desaprobamos a aquellos que abusan de ella, pero descartamos a los que no la tienen. Cuando escasea lo vemos como una falla, cuando sobra es un pecado. Pero puesto en forma simple, la ambición es lo que nos hace avanzar. Casi todo el mundo sueña con hacer algo especial, así sea construir una compañía de Internet, escribir una novela o meterse en la política. Cualquiera que sea el tamaño de nuestra meta, está alimentada por la ambición. Y esa ambición, como se ve en el estudio de las carreras de grandes realizadores, tiene una curva predecible. La curva de la ambición, como la llaman los autores, no es necesariamente la misma para todo el mundo. Para algunos, el ascenso es lento. Así lo fue para Sam Walton, quien no abrió su primer almacén Wal-Mart hasta la edad de 44 años. Para otros, la curva se eleva rápidamente, a menudo a una edad sorprendentemente temprana. Michael Dell comenzó a construir computadores personales en su habitación de la residencia universitaria. El primer segmento de la curva es el ascenso de la ambición. El sueño inicial y la perseverancia y coraje que se deben reunir para la persecución de ese sueño. La segunda sección de la curva cubre el ápice de la ambición, cuando la persona intenta construir algo más grande que él mismo. Puede ser un negocio, una universidad o un país. La tercera sección es el descenso de la ambición, que es la etapa en el que cada logro debe estar a la altura de sus retos más duros. Al estudiar a los realizadores y entender lo que los hace lograr tanto, se puede aprender como aplicarlo a nuestra propia ambición, cualquiera que ella sea. Creadores, capitalizadores y consolidadores La ambición es el catalizador que enciende a los realizadores arriesgados y los transforma de ordinarios en extraordinarios. Los individuos ambiciosos tienden a emerger cuando una nueva tecnología o forma de pensamiento invade al mundo. Durante estos tiempos, aparecen estas figuras arquetípicas. Estos hombres y mujeres pueden ser creadores, capitalizadores y consolidadores. Los Creadores son los verdaderos innovadores que se lanzan como pioneros en las nuevas tecnologías hasta el punto de hacer que un campo tradicional se vuelva obsoleto. En las artes, bailarinas como Isadora Duncan y Martha Graham son creadoras. Así también lo era Ernest Hemingway, cuyo estilo conciso rompió con los parámetros victorianos que se mantenían en la escritura de novelas. En las ciencias, Albert Einstein y Jonas Salk fueron creadores. Los Capitalizadores vienen a continuación. Son los que mercadean las nuevas tecnologías con tanta energía que ocasionan cambios radicales aún en la infraestructura de su sociedad. Por ejemplo, la estructura electrónica de los países ha sido reconstruida tres veces en los últimos 70 años por los capitalizadores que encontraron usos prácticos para las innovaciones, desde el telégrafo al teléfono, desde el cable al satélite y al Internet. Finalmente vienen los Consolidadores, que son los gerentes profesionales en los negocios o los curadores en los museos o los productores de teatro en las artes, que hacen que las innovaciones funcionen consistente y rentablemente. Al final, sin embargo, los consolidadores tienden a mirar hacia adentro, en vez de hacia fuera para tener en cuenta las necesidades de los clientes y terminan perdiendo sus impulsos creativos. El escenario entonces queda libre para una nueva ola de creadores y el ciclo se repite.
En los próximos dias incluyo un poco más acerca de esta reseña.

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